Celebramos nuestro paciente nº500 de Rosácea

Rosacea: un problema que condiciona nuestra calidad de vida y que tiene tratamiento.
Noviembre es para nosotros el mes del tratamiento de los procesos vasculares.
Hoy nos centraremos en uno de esos que condiciona la vida de muchas de las personas que lo padecen, la rosácea. La rosácea se caracteriza por la presencia y persistencia de un enrojecimiento difuso de la piel de las regiones centrales de la cara. Con el tiempo no es infrecuente que este enrojecimiento empeore y que además se exacerbe cuando nos exponemos a factores como los cambios de temperatura, el sol, emociones fuertes, ciertos alimentos o la ingesta de alcohol. Es lo que los anglosajones llaman “flushing” y uno de los aspectos que más condiciona la vida del paciente con rosácea.

Con los años, muchos de los pacientes con rosácea ven como a estos episodios de flushing se asocia la aparición de granos (similares a los del acné) y que en muchas ocasiones dejan, una vez resueltas las lesiones, zonas enrojecidas persistentes. Tanto la frecuencia como la intensidad de estos brotes de enrojecimiento y granos tienden a aumentar con el tiempo interfiriendo con la actividad social y laboral normal. Si bien hay tratamientos médicos para controlar los brotes de enrojecimiento y de granos de la rosácea (antibióticos orales y tópicos, bimatoprost e incluso la reciente la invermectina tópica) la mayoría de ellos solo controlan los brotes de empeoramiento pero no eliminan ni el enrojecimiento persistente, ni evitan que la rosácea progrese en intensidad y frecuencia, convirtiendo al paciente en dependiente de tratamientos continuados.

Como alternativa a estos tratamientos tenemos actualmente las tecnologías de Láser y Luz Intensa Pulsada. Estas tecnologías basan su eficacia en calentar y con ello coagular los vasos responsables tanto del enrojecimiento, como de los brotes de exacerbación y granos. Este calentamiento es selectivo, es decir, la luz solo calienta los capilares, pero no la piel. La eliminación progresiva de estos vasos hace que mejore tanto el enrojecimiento como que disminuyan la frecuencia e intensidad de los brotes de flushing y de granos.

En Clínica Campo-Optimage desarrollamos hace más de 10 años un protocolo de tratamiento propio de la rosácea. Se basa en la aplicación de 3 tecnologías de forma secuencial. En primer lugar el láser de Nd:YAG de puslo largo con el cual eliminamos los vasos visibles de mayor calibre. Inmediatamente después aplicamos la más novedosa tecnología de Luz Intensa Pulsada (BBL) que trata el enrojecimiento superficial para a continuación erradicar los vasos más profundos que causan las lesiones inflamatorias mediante el láser Genesis. Tras realizar entre 2 y 4 sesiones de tratamiento espaciados un mes conseguimos controlar prácticamente la totalidad de la sintomatología propia de este proceso en el 89% de los pacientes tratados. La mejoría observada es persistente y se prolonga, según nuestra experiencia, entre 12 y 84 meses, tras los cuales y si el paciente lo precisa, puede repetirse el tratamiento. En los últimos 15 años hemos tratado más de 500 pacientes con unas tasas de respuesta y satisfacción muy elevadas.